Desde el màgnifico parque nacional de los Lençois Maranhenses, nos fuimos hasta San Luis, otra maravilhosa cidade brasileira. San Luis, patrimonio de la humanidad por la Unesco, esta situada en la bahia de San Marcos, provocada por la desembocadura de la uniòn de los rios Pindarè y Mearim. La ciudad esta construida en una isla, unida al continente por un puente y es la capital del estado de Maranhao, en el nordeste de Brasil.
Tiene màs de 3000 edificios coloniales, que la clasifican como uno de los patrimonios màs importantes del pais. Construcciones con las fachadas forradas de azulejos portugueses, iglesias, bonitas plazas... es una ciudad preciosa, el centro històrico, el antiguo San Luis, es la zona màs visitada de la ciudad y en èl se mezclan la belleza de las construcciones con la suciedad dejada por los visitantes y moradores.
San Luis es la ùnica capital, de los 26 estados de Brasil, que no fuè fundada por los portugueses si no por los franceses. Al ser conquistada por los portugueses, se construyeron los edificios recubiertos de azulejos, para protegerlos de la alta humedad de la zona. Las calles del barrio conocido como "reviver", nombre que recive por el proyecto que restaurò esta parte antigua, estan adoquinadas, lo que le da un aire mucho màs rustico. Al parecer este "proyecto reviver" restaurò la mayoria de las casas aunque actualmente continuan muchas construcciones en ruinas junto a preciosas mansiones con unas coloridas fachadas o con con preciosos azulejos.
Nos hospedamos en un hotel en la parte històrica, muy bien situado y con unas bonitas vistas.
Una noche en bus tardamos hasta otra capital, Belem do Parà, situada en la desembocadura del rio mas caudaloso del mundo, el impresionante Amazonas. La ciudad tiene uno de los puertos mas ajetreados de Brasil, junto con el de Manaus.
Aqui comienza nuestra andadura por los alrededores del ecuador, donde el clima es caluroso y la humedad a veces no te deja casi ni respirar, donde las tormentas vienen sin pedir permiso y sin previo aviso y donde la naturaleza es una maravilla.
Tambien conocida como "cidade das mangueiras", ya que en sus avenidas habitan innumerables y gigantescos àrboles de mangos, que de vez en cuando dejan caer sus tesoros sobre los cristales de algùn coche, provocando asi que en esta ciudad ningùn seguro se haga cargo de cubrir las lunas rotas.
Uno de los grandes atractivos de Belem es el mercado Ver-o-peso, junto al rio, y en el que se puede comprar todo lo que quieras: frutas, verduras, semillas, perfumes para que tu marido nunca te deje, perfumes para traer mil mujeres, pescados, carne... es un mercado alucinante e inmenso, al aire libre, solo cubierto por unas lonas para proteger de la lluvia. En unos de los extremos del mercado, hay un puerto totalmente colapsado de barquitos, viviendas flotantes, y muchas de ellas en una situaciòn practicamente imposible para salir a faenar. Y en medio del mercado hay una construcciòn en la que se pueden ver, a parte de unas buenas vistas desde la planta superior, una interesante muestra de fotografias sobre indìgenas y una exposiciòn de sus artesanias.
Belem, como buena ciudad brasileña tambièn tiene su parte vieja interesante, repleta de puestos ambulantes que no dejan ver la belleza de esta ciudad. Nos hospedamos cerca de esta zona, y un dia, mientras estàbamos fuera de nuestro horrible hotel, nos pillò por sorpresa una dura e incesante tormenta. Cuando ya llevàbamos un buen rato esperando a que menguara, nos acordamos que nos habiamos dejado la ventana de nuestro cuarto abierta, cosa que no se debe hacer, asi que corrimos bajo la lluvia sin cantar y al llegar al cuarto nos lo encontramos igual que nosotros, empapado. Todas nuestras cosas estaban en la cama junto a la ventana y todo, incluidas las càmaras estaban chorreando, lo bueno es que cuando el sol sale, lo hace con tal fuerza que las cosas se secan ràpidamente.
Visitamos un parque con aves y mariposas, nos volvimos locos para poder cambiar algunos cheques de viaje y volamos hacia Santarem, en plena uniòn del Tapajòs con el Amazonas.
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2 comentarios:
Qué envidia me da que hayáis visto São Luis y Lençois, meu filho.
Pero no me bien-interpretes: no es una envidia de tipo 'sana'. Modalidad que aparece para ocultar su verdadero y opuesto significado. Tengo que reconocer que la mía es una envidia de tipo 'cochina'. Nadie es perfecto.
Ya sabes, nuestro viaje incluía esa zona. No pudo ser, nos quedamos en Natal. Con tus estupendos relatos y fotos al menos la hemos visitado en parte. Algo es algo.
De lo que si puedo dar fe es de lo impresionante que es toda la cuenca amazónica con sus hermosas y caóticas ciudades de Belem, Santarem y Manaus. De la naturaleza, mejor ni hablar. Es de tal dimensión que no se encuentran palabras fuera de las típicas exclamaciones al uso ¡¡. Ya nos contarás en tus próximos relatos.
Me imagino la lluvia que pillasteis en Belem. Y es que en esa zona del planeta, cuando llueve, llueve a gritos.
Un fuerte abraço a ambos.
Hola
excelente blog de viajes
me ha gustado mucho para recordar viajes propios y planificar o pensar en otros viajes nuevos que realizar. Aunque he privilegiado viajes fuera de Sudamerica, espero hacwer un viaje desde San Pedro a Uyuni y Bolivia y Perú en el mediano plazo.
un abrazo
tienes un mail?
saludos
Jaime
jlizamavera.blogspot.com
wwww.jlizamavera@gmail.com
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