lunes, 8 de septiembre de 2008

Fortaleza y Jericoacoara

Fortaleza, al nordeste de Brasil, capital del estado de Ceará, es una de las ciudades mas visitadas de Brasil y también una de las menos interesantes. Llegamos a Fortaleza a medio dia y rapidamente llamamos a Wanessa, una amiga de Athos que nos invito a quedarnos en su casa. El taxista se perdio en el recorrido por su ciudad y tras casi una hora dando vueltas sin que encontrara el sitio al que teniamos que ir, nos amenazó con llevarnos de vuelta a la estacion de buses, la contra-amenaza de no pagarle un duro hasta que no nos llevara a la dirección que le habiamos dado le hizo seguir buscando hasta encontrarla.
Wanessa vive en un apartamentito muy pequeño de el que nos apoderamos del sofá durante las 2 noches que pasamos en la ciudad. Nada más llegar nos comentó que no sabia por donde empezar a mostrarnos los "encantos" de su ciudad, y decidio que una caminata por la costa podria hacernos una idea de la metrópolis.
Edificios grandes, playas sucias, papeles en las calles y plazas y un tono grisaceo en todas las construcciones nos dio a entender que la ciudad no iba a dar más de si por mucho que estrujáramos. Fortaleza esta situada entre las 2 playas mas visitadas de Brasil en el pasado año: Canoa Quebrada y Jericoacoara, y es un destino seguro para cualquier viajero que pase por la zona, supongo que la visita no se repetirá muchas veces a lo largo de sus vidas....
Para viajar a Jericoacoara hay 3 buses diarios, pero solo uno llega cuando el sol todavia ayuda a ver el paisaje, asi que decidimos salir por la mañana. Esto implicaba que teniamos que quedarnos otra noche para poder salir temprano hacia nuestro próximo destino.
Wanessa se portó muy bien con nosotros e intentó encontrar algo interesante para mostrarnos durante esos 2 dias, pero por mucho que intentó su compañia fué lo único que merece la pena recordar de Fortaleza.
Salimos hacia Jijoca y desde alli en 4 X 4 por la playa hasta Jeri, donde al llegar nos esperaban miles de trabajadores de pousadas para vendernos la suya. Encontramos a un buguero, Dudu, que accedió a llevarnos pousada por pousada hasta que nos quedáramos en la quisiéramos. Visitamos muchas y ninguna ofrecia lo que nos prometieron los trabajadores, hasta que finalmente encontramos una a muy buen precio, con aire acondicionado y con un grandioso desayuno. Jeri es otro pueblo preparado para turistas y solo para turistas: bares, restaurantes, artesanos, pousadas y forró, mucho forró, lo que merece realmente la pena son los alrededores. Con nuestro amigo Dudu, de "Dudu tours" hicimos varias excursiones en buggi:
Laguna azul y laguna paraiso fue la primera. Con el buggi por la dunas, encontrando alguna que otra laguna de agua limpia y bajando corriendo hasta estrellarnos con el agua. Laguna azul y laguna paraiso en realidad son la misma laguna pero desde sitios diferentes. Es una laguna de agua transparente con arena blanca y rodeada de pousadas y bares que tienen hamacas dentro del agua.
Otro dia fuimos a Tatajuba, una ciudad que fué deborada por las dunas y de la que solo se pueden ver los restos de alguna casa. Mangues y cangrejos nos encontramos a la vuelta al parar en Mangue Seco, donde cogimos algún que otro caballito de mar en una pequeña excursión en canoa por un brazo de mar. Más dunas y más lagunas junto con unos paisajes preciosos durante todo el camino.
Decidimos que teniamos que ir a ver un atardecer en la famosa "pedra furada", y asi pensaron otros miles de turistas. Cuando llegamos a la piedra casi no habia gente, pero cuando los vendedores de cervezas y refrescos empezaron a llegar nos dimos cuenta de que no iba a ser muy cómodo. Cuando el sol estaba a la altura del agujero era imposible hacer ninguna foto, el resto de turistas se ponian justo delante de la cámara y si tu intentabas moverte, todos empujaban y ponian las manos delante de las cámaras de los demás para nadie pudiera hacer ninguna foto. Fué una situación horrible y la "pedra furada" no es más que una piedra con un agujero. Después de esto nos pensamos bien si subir a la "duna do por do sol" a ver otro atardecer, y volvimos a caer en la trampa. Todos los que estuvieron ayer en la pedra furada estaban hoy en lo alto de la duna haciendo prácticamente lo mismo, la diferencia es que la duna es mas grande. Un atardecer como cualquier otro, con la diferencia de que para ver este tenias que subir una duna.
No intentamos vender porque habia muchísimos artesanos y casi ninguno de ellos estaba vendiendo nada, asi que salimos de ese lugar hacia el parque de los "lençoes maranhenses".