El vuelo tenia que ir directo de Belo Horizonte a Salvador, pero primero nos fuimos a Rio, paramos un buen rato alli y luego salimos hacia Salvador, total, que llegamos a las 4 y pico de la mañana. Habiamos reservado un apartamento con una habitación en el barrio de Barra, pero cuando llegamos solo era un estudio. Alli pasamos la noche los cuatro y al dia siguiente nos cambiamos a una pousada cercana.
Barra es un barrio seguro y turistico, sin mucho interes asi que rápidamente nos fuimos a visitar la parte más bonita de la ciudad, el Pelourinho. Subimos el ascensor de Lacerda y nos encontramos con la fiesta de la independencia de la bahia. Orquestas disfrazadas marchaban por la calle imponiendo sus ritmos. Seguimos la visita y encontramos batucadas que recorrian las calles llevando tras ellas grandes grupos de seguidores bailando. Todas las calles estaban cubiertas de tiras de papeles de colores de balcón a balcón y las plazas estaban llenas de vendedoras de comida típica bahiana. Calles de adoquines y casas de colores, cervezas y caipirinhas, lluvia y sol...
Salvador es la 3ª ciudad más grande de Brasil y es la capital del estado de Bahia, el de más población negra del pais. Fué la capital de Brasil en la época de las cañas de azucar en el nordeste, pero cuando se descubrió oro en Minas Gerais, el dinero surgia más al sur y Rio de Janeiro pasó a ser la que manejaba el capital. La parte nordeste de Brasil es la más pobre, en Salvador hay muchos niños pidiendo en las calles, al contrario que en otros sitios, aqui piden comida. Según Galeano sobre los años 50 los niños del nordeste de Brasil tenian una delgadez un 40 % más extrema que los africanos.
La asociaçao nacional do culto afrobrasileiro nos llevó a ver un ritual de candomblé, considerado religión no hace mucho tiempo atrás. El candomblé nació al mezclarse las culturas africanas con las indígenas americanas, aunque actualmente el nombre de Cristo también toma parte en las sesiones de culto. 8 ó 9 mujeres bailaban al son de los tambores, todas vestidas de blanco y cada una con un collar de distinto color, dependiendo de su orishá, hasta ser incorporadas por los espíritus. La mãe de santo, la persona más importante del culto, guiaba a las poseidas en sus bailes mientras todos los presentes cantaban dando palmadas bajo el ritmo impuesto por los percusionistas. Fué un ritual de mucho sentimiento, todos pasaban abrazandote fuertemente y lanzando los gritos típicos de cada espíritu, a algunas se les ponian los ojos en blanco mientras bailaban con una mano en la espalda y la otra sosteniendo grandes puros o botellas de cerveza. Incorporadas por hombres o niños e imitando los movimientos de estos mientras bailaban girando al contrario de las agujas del reloj. No fué lo que esperaba, me gustó y me sorprendió mucho.
Entre otras muchas cosas también visitamos la igreja do Bonfim, donde tuvimos la suerte de presenciar parte de una misa mientras contemplábamos el interior de la iglesia. Esa tarde la terminamos en el bairro do Riveira, viendo un bello atardecer y cenando varios platos de gambas junto con cervezas y unas cuantas caipirinhas a la salud de meu papazinho e sua namoradinha, que marchaban más al norte al dia siguiente.
Bahia es la cuna de la capoeira, aqui comenzó todo y aqui estan los mayores mestres del mundo. También resultado del mestizaje, la capoeira estuvo prohibida durante mucho tiempo al ser considerada muy peligrosa, se puede matar con este método de lucha. En las calles del pelourinho se pueden ver muchas escolas haciendo rodas, que más que rodas parecen ser un espectáculo para turistas, demasiadas volteretas y más espectáculo de gimnasia artística que de capoeira.
Un barco de línea nos llevó a la isla de Itaparica, en la bahia de todos los santos, donde echamos el dia paseando por la ciudad de Itaparica, el fuerte y sus playas. Es una isla bonita con cocoteros y arena clara, tranquila y placentera.
Tras una semana en Salvador decidimos visitar Arembepe, a varias horas en onibus desde la ciudad, alli nos quedamos varios dias viendo como llovia. En algunos de esos descansos que las nubes nos otorgaron, visitamos las playas y la aldea hippy, donde te reciben con muy buen rollito -siempre que no intentes vender dentro de sus tierras-. La aldea fué construida sobre los años 70 y actualmente residen sobre 80 personas que viven de la artesania. Esta situada en un sitio muy bonito, entre el mar y un rio, las casas son de madera y los techos de hojas de palmeras, no tienen ni luz ni agua corriente. En Arembepe tienen un proyecto para la protección de las tortugas marinas, donde señalizan los nidos y se esfuerzan en intentar que sobrevivan el mayor número posible. Tienen varias piscinas, cada una con diferentes especies de diferentes edades, donde las crian hasta que tienen edad suficiente para dejarlas en libertad.
Para nuestro próximo destino atravesamos los estados de Alagoas y Sergipe (el más pequeño del pais) hasta llegar a Recife, en el estado de Pernambuco, donde directamente nos movimos hacia Olinda.
domingo, 27 de julio de 2008
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