Muchas horas de bus hasta Sao Paulo, una de las tres ciudades más grandes del mundo y la más grande por debajo de la línea del ecuador. No paramos mucho tiempo aqui, salimos hacia Paraty horas mas tarde. Estos fueron unos dias duros, mucho tiempo hasta Sao Paulo, llegamos y unas horas mas tarde nos fuimos a Paraty, otras 5 horas y cuando llegamos volvimos a subirnos a otro para ir a dormir a la tienda de campaña en Trindade. Nos dimos cuenta de que después de tantos meses de sufrimiento viajando nos mereciamos unas vacaciones, asi que decidimos irnos para Brasil, ese pais tan completo, y empezamos pasando la noche en la playa, con buen tiempo y sin turistas. Al dia siguiente fuimos en barca a la Praia do Sono, otra vez de vuelta al paraiso. La playa sigue siendo espectacular, los árboles dan menos sombra y la arena está repleta de hojas muertas, lo mejor es que éramos los únicos de fuera en la aldea de pescadores. A todos los propietarios de los campings de la playa se les hicieron los ojos chiribitas al vernos, nadie va alli en invierno, pero nosotros fuimos fiel a nuestro amigo y repetimos estacionando nuestra carpa en el mismo lugar que la vez anterior.
3 dias pasamos alli, de los cuales dos fueron con buen clima, calor y alguna nube, paseamos, hicimos artesania, tomamos el sol, comimos buen pescado fresco y disfrutamos de lo lindo hasta que el tercer dia, cuando veiamos que la tempestad se aproximaba, salimos en barco hasta Laranjeiras y de alli a Paraty de nuevo en omnibus. En el camino hacia Rio paramos en Angra dos Reis cambiamos a una van y seguimos hacia Rio de Janeiro donde llegamos ya de noche. La dificultad y el tiempo que se tarda en llegar a esta maravilla desde Rio o desde Sao Paulo es una de las cosas que hacen esta playa tan interesante, para la mayoria de la gente es más cómodo ir a playa turística cercana que perder un poco más de tiempo y disfrutar del paraiso
Athos nos acogió de nuevo con los brazos abiertos y como es habitual en él, se portó con nosotros mejor de lo que nos mereciamos. Al dia siguiente nos llevó a ver un concierto de samba cerca de su nueva casa, en el cerro do Conceiçao y alli nos encontramos con Arthus, nuestro otro amigo de Rio y los presentamos entre ellos. Los dos habian escuchado muchas cosas del otro e incluso habian hablado por teléfono pero no se conocian en persona. Pasamos una noche agradable y la terminamos comiendonos unos cachorros quentes en un kiosco cercano a la casa, abierto 24 horas para los casos de hambruna expontánea-urgente.
Nos tuvimos que levantar a las 11 de la madrugá para ir a comer con dos individuos que vinieron a vernos a Rio. Recogimos del hotel a mi pãe de santo y a su namoradinha y comimos en la Garota do Flamengo. Pasamos una muy buena tarde con picanha, cervezas y caipirinhas para celebrar el reencuentro, paseamos por Flamengo, meamos juntos en un tunel bajo la carretera y nos despedimos hasta el dia siguiente.
Paseamos por Urca y comimos en el sitio preferido de ellos en Rio, otra garota, en este caso la de Urca. Mientras comíamos, habia una pareja de monos pequeños subiendo y bajando de un árbol cercano, comiendose poco a poco un plátano que alguien dejó en una rama para ellos. Fuimos a praia vermelha, para coger el funicular y subir a ver atardecer desde el pao de açucar. Como es habitual, mucha gente pensó lo mismo que nosotros, asi que muchos gringos nos encontramos buscando una buena posición para ver el espectacular atardecer y el proceso de iluminación de la ciudad. Esa misma noche salimos en bus hacia Ouro Preto.
jueves, 10 de julio de 2008
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