Hace varios dias llegamos a este pueblo boliviano en la costa este del lago titicaca. No se porquè pero creì a un israelita que viajaba con nosotros, que nos dijo que en su guia pone que hay cajeros. Cruzamos la frontera con varios bolivianos, varios cèntimos de euro. Cuando fuimos a buscar uno de esos cajeros, resulto que solo era uno y ademàs no funcionaba. Los dos bancos del pueblo estaban cerrados porque era lunes (en realidad yo tampoco lo entiendo). Y segùn las personas a las que le preguntamos abririan al dia siguiente por la tarde. Con unos 30 cèntimos de euro en el bolsillo y màs hambre de la que nos hubiera gustado tener, nos propusimos buscarle una soluciòn al problema. El primer paso fuè buscar a alguien con dinero que nos prestara algo, viajabamos con un muchacho de granà, dos israelitas y una holandesa y todos tenian el mismo problema que nosotros, asi que pasamos a la siguiente opciòn. Pensar otra soluciòn. Nos recorrimos todos los restaurantes y hoteles del pueblo en los que se podia pagar con tarjeta, resultò ser solo uno (esto nos llevò un buen rato, vamos que ya era de noche). En èl nos tomamos una cerveza y unas ensaladas mientras esperàbamos a que los que estaban comiendo terminaran y pagaran, en ese momento entramos en acciòn. Solo nos interesaban los que iban a pagar en efectivo. Cuando una pareja de guiris pidiò la cuenta hice lo que tenia que hacer, mandè a Ugne a hablar con ellos con cara de làstima, lo que pretendìamos era que nos dieran el dinero y nosotros pagàbamos su cena con nuestra tarjeta (era la ùnica opciòn que se nos ocurriò). Conseguimos cobrar dos cenas. Para celebrarlo, nos comimos una fondù de chocolate caliente con muchas frutas, papaya, plàtano, piña, cerezas....que estaba buenìsima y salimos del restaurante con el buche lleno y unos 35 dòlares en el bolsillo mientras los demàs se habian dado por vencidos y estaban rogando al dueño de un bar que les dieran de comer fiao. Creo que os podeis sentir orgullosos de nosotros.
Por otro lado, es increible la diferencia de trato de la gente peruana a la de Bolivia, no son nada de amables, es mas yo dirìa que son muy estùpidos, responden mal, si tienes la suerte de que te respondan y ademàs ni siquiera te miran. Asi hemos pasado varios dias en Copacabana hasta que Ugne me dijo "dèjame en paz" y asi hice, la llevè a la capital estatal màs alta del mundo, La Paz.
Aqui nos hemos dado cuenta de que la gente boliviana no es tan estùpida, solo son estùpidos todos los habitantes de Copacabana, en La Paz al menos te miran cuando te responden, ya sea bien o mal. Creo que me ha llevado una desilusiòn con el trato de los bolivianos hacia nosotros hasta ahora, si algo cambia lo comunicarè.
Por otro lado, es increible la diferencia de trato de la gente peruana a la de Bolivia, no son nada de amables, es mas yo dirìa que son muy estùpidos, responden mal, si tienes la suerte de que te respondan y ademàs ni siquiera te miran. Asi hemos pasado varios dias en Copacabana hasta que Ugne me dijo "dèjame en paz" y asi hice, la llevè a la capital estatal màs alta del mundo, La Paz.
Aqui nos hemos dado cuenta de que la gente boliviana no es tan estùpida, solo son estùpidos todos los habitantes de Copacabana, en La Paz al menos te miran cuando te responden, ya sea bien o mal. Creo que me ha llevado una desilusiòn con el trato de los bolivianos hacia nosotros hasta ahora, si algo cambia lo comunicarè.
