miércoles, 20 de agosto de 2008

Oh, linda Pipa!!

Olinda es una ciudad pequeña construida, al igual que Lisboa, en 7 colinas. Actualmente ha sido deborada por Recife, capital del estado de Pernambuco, y se encuentra rodeada. Los habitantes de Olinda aconsejan subir a la ciudad para ver Recife donde "se merece", abajo. Con una arquitectura colonial preciosa y mucha historia e historias, Olinda adoptó su nombre cuando al ver el paisaje alguien dijo: "oh, lindo lugar para construir una ciudad" y asi se hizo.
Es una de las ciudades más al este de Brasil y en sus playas se pueden ver carteles anunciando de lo peligroso de bañarse en estas aguas "perigo tubarão", peligro tiburones, no tentamos a la suerte.
Nuestra visita en Olinda fué corta, unas 24 horas, pero intentamos aprovechar al máximo y vimos todo lo que pudimos, incluso nos metimos en la favela con un amigo-guia gratuito (solo nos costó 2 cigarros) . Al salir de la favela nos dijo: "ahora podeis ir tranquilos por Olinda, nadie os va a causar problemas, todos os han visto conmigo" No tuvimos ocasion de comprobar si tenia razón o no.
Puedo escribir mucho de Olinda, pero escribiria más o menos lo mismo que de Ouro Preto, de la parte histórica de Salvador o de cualquier otra impresiva ciudad colonial brasileña, ya que la arquitectura de estas ciudades viene a ser muy similar.
Nuestro siguiente destino fué la playa de Pipa, donde impacientemente nos esperaban los familiares que nos dejaron solos en Salvador.
Pipa es un pueblo pequeño preparado para el turismo, se dice que es el único que puede hacerle competencia a Jericoacoara, la playa más visitada de Brasil. Nos hospedamos en una casa que mi upaito habia alquilado, y pasamos varios dias juntos antes de que volvieran a casa.
En Pipa hay 3 playas principales, la del amor, muy bonita para verla desde arriba de los acantilados, el agua dibuja un corazón en la arena de la playa. Desde abajo la situación cambia un poco, el viento es fuerte y la arena da buenos latigazos, la costa esta llena de rocas que no permiten un baño tranquilo y las olas ayudan a que te puedas dar unos consistentes restregones con las piedras, yo con uno tuve suficiente. La playa principal está llena de bares en los que las mesas llegan hasta el agua y es donde se reunen todos los turistas. La tercera playa es la mejor, se llama bahia dos golfinhos, bahia de los delfines, y realmente hace mención a su nombre. Una bahia cerrada con acantilados rojizos, arena blanca, agua transparente y delfines saltando por toda la playa, y además no tiene muchos visitantes. Lo más usual es hacer un viaje en barco para ver los delfines, pero este viaje te guia hasta esta bahia a la que se puede llegar andando y sin pagar se pueden ver la misma cantidad de animales y hasta nadar mas cerca de ellos.
Cuando estábamos llegando a la playa vi varios saltando a lo lejos y rápidamente nos metimos en el agua, se veian más pero no muy cerca, hasta que en un momento uno saltó a 2 metros de nosotros salpicándonos agua, me dió una impresión y una subida de felicidad indescriptible solo comparable con que te compren uno de los collares grandes que vendemos (aunque todavia no lo hallamos experimentado).
Pasamos buenos dias con meu pai y su namorada: cervezas, caipirinhas, ostras y pescados fué nuestra dieta (bueno no solo esto pero queda bien), la bahia dos golfinhos nuestro destino diario, el clubo nuestro lugar de descanso y el polo sobre elefante nuestro deporte favorito.
El mismo dia que ellos volvieron a España nosotros volvimos al arroz con frijoles, adios amigas ostras.
El próximo paso fué una corta parada en Natal y otra en Aracatí para llegar a Canoa Quebrada.

4 comentarios:

Dori Castillo dijo...

Damos fe de esa alegría desbordante que describe Martín con los delfines. Fue una gozada verlos así. Ojalá los delfines rosados del Amazonas os reciban igual.
Tampoco estuvo mal ver disfrutar a Martín comiendo ostras a la orilla del mar, mientras Ugne nos miraba a los tres aterrada por comer semejante cosa. No pudimos resistirnos Ugne, aquí son muy caras y allí sólo costaban 1 real (40 centimos de euro).
Disfrutamos mucho con vuestra compañía, por todo lo que cuentas y por alguna cosilla más.
Un beso a los dos.
Dori

Dori Castillo dijo...

Leyendo esta nueva narración, basada en hechos reales, retomo un poeminha en brasinhol escrito en Porto do Galinhas y lo adapto a la nueva localización:

¡Oh poubre Martinho!
que ha naufragado
en praia do Pipa
y soulo pode yantare
os frutos do mare
e beber caipirinha

Fue un emotivo reencuentro. Como ya te comenté en su día: 'Martín, este reencuentro nos ha rellenado de bellos recuerdos y revaciado nuestros bolsillos".

Bueno, tenemos que despedirnos, nuestro avión sale desde Natal en unas horas. Besos.

Pd.:Llevamos un mes comiendo arroz y frijoles.

Anónimo dijo...

Me hubiera gustado mucho ver la cara de emoción de Martin cuando un delfin le saltó tan cerca, pero creo que sin hacer mucho esfuerzo, puedo imaginármela. ¡¡¡Como me hubiera gustado estar ahí!!!
Creo que de todo lo que habeis compartido, lo del Polo con Elefante ha debido ser lo mas "altamente" emocionante jejeje!!
La vuelta al arroz con frijoles, dieta sana, equilibrada y desintoxicante (depende, claro!!) supongo que os va a preparar el estómago para el duro futuro que os espera, ánimo!!!
Os quiero. Un beso grande a los dos.

Anónimo dijo...

Me estoy poniendo al dia de tus batallas .Tio se me ponen los pelos de punta ole tus .....one . Ya me gustaria estar en alguna de esas playas,calles o barrios por las que andais de aventureros .Pero lo pones tan claro y tan bonito que parece mas cercano de lo que es un abrazo del otro lado del charco de un hermano malabarista xao volvere.........Paco