lunes, 30 de junio de 2008

Iguazú

Puerto Iguazú es un pueblo pequeñito dedicado exclusivamente al turismo de las cataratas. Antes de llegar leimos que era imposible conseguir un hotel por menos de 20 dólares, es mentira, encontramos uno muy bueno por unos 8 dólares con todo, hasta desayuno. Pasamos 3 dias en el pueblo, visitando las cataratas y comiendo muy bien y a buen precio en el restaurante de Ramona, en feira brasileira. En Puerto no se puede hacer mucho, pasear un poco y esperar al dia siguiente.
Cada media hora salen buses hacia Iguazú, un dia a una hora cogimos uno y llegamos al Parque Nacional. Seguramente me estoy poniendo un poco pesado con esto, pero cuando uno escucha tantas cosas buenas sobre un sitio, se espera mucho, y cubrir esas expectativas es un poco dificil. Vamos, que llegué a la misma conclusión a la que llegué cuando vi Macchu Pichu, es una maravilla, es tan bonito que no creo que sea posible llevarse una desilusión.
La visita la comenzamos andando hasta la Garganta del Diablo, un agujero que absorbe una cantidad de agua impresionante. No se ve el fondo, ya que el vapor que sale del agujero lo nubla todo. El sonido es increiblemente fuerte y de vez en cuando el vapor se aclara un poco y deja ver la parte brasileña al fondo a través de algún que otro arcoiris.
Volvimos en tren eléctrico y mientras andábamos hacia el camino superior nos cruzamos con una familia de monos, muchos pájaros y más coatis. El camino superior te lleva por la parte donde empiezan todas las cataratas, pudiendo verlas muy cerca y desde el mismo borde de la caida. Las vistas desde este circuito son espectaculares. Se pueden ver muchas de las 750 cascadas que componen Iguazú rodeadas por arcoiris, muchos árboles, vapor de agua y si tienes suerte algún tucan sobrevolvando las plantas cercanas.
Decidimos que teniamos que volver, asi que nos fuimos al hotel y al dia siguiente entramos de nuevo, con el boleto del dia anterior cuesta la mitad.
En esta ocasion vimos todo lo que nos quedó por ver, el circuito inferior. Este camino también es muy bonito, puedes ver las cascadas desde la caida y todo el panorama de un punto diferente. Puedes incluso acercarte muchísimo a una de las cascadas para acabar empapado. También repetimos el circuito superior porque es tan bonito que no puedes entrar y no verlo, y tras verlo de nuevo, sigues sin creer lo que estas viendo, impresionante.
Al dia siguiente cruzamos hacia Brasil, bueno primero lo intentamos. Cuando llegamos a la frontera no dejaron a Ugne entrar por un tema del visado, asi que volvimos y fuimos al consulado de Puerto Iguazú, donde con suerte le hicieron otro rápidamente. El policia federal de la frontera se portó muy mal, nos gritó, me arrancó el pasaporte de las manos, no nos explicó nada, nos dijo que él es policia federal y nosotros una mierda que no sabíamos nada y nos amenazó con no dejarnos entrar a Brasil si a él no se le apetecia. Quiero felicitar a la policia brasileña por ser la más asquerosa y la más prepotente que he visto en mi vida. En el segundo intento de entrada no paramos en la frontera, entramos de ilegales aunque teniamos todos los papeles en orden, por miedo a que al policia le picara un sobaco y nos denegara la entrada. Llegamos a Foz do Iguaçu y fuimos a la frontera con Paraguay y alli sellamos la entrada sin ningún problema.
Visitamos el maravilloso parque de las aves, cerca de la entrada de las cataratas de la parte brasileña. Es un parque precioso con muchos pájaros de todas las especies. Una trabajadora nos ayudó a recoger plumas de colores para hacer pendientes, salimos con muchas.
El clima no nos acompaño en esta parte, estaba muy nublado y sin arcoiris no es lo mismo. Parece que esta parte de las cataratas está mejor preparada que la argentina en cuestión de actividades. En Argentina la única opción que tienes es ir en lancha 10 minutos cerca de las cataratas, aqui puedes hacer de todo: tirolina, rapel, paseos en barco, rafting...
En este lado solo hay una ruta a seguir, en la ladera de la montaña y subiendo hasta la garganta del diablo. Hay un puente cerca de la garganta por el que puedes pasear y mojarte y un ascensor al final del recorrido desde donde se pueden ver las cascadas desde tres niveles diferentes.
Las dos partes son muy bonitas y fotogénicas, pero nosotros sin dudarlo nos quedamos con las vistas desde la parte argentina que es algo dificil de olvidar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ante todo ¡Viva Ramona la del restaurante! por dar de comer a buen precio a mis niños.
Despues de ver las fotos de las cataratas, despues de ver muchísimos documentales, despues de ver todo lo habido y por haber en internet y despues de leer vuestra opinión, no me cabe la menor duda de que son impresionantes, un milagro de la naturaleza, ¡¡¡tengo que verlas por obligación!!!
Ya me imagino la cantidad de plumitas que cogeríais de todos los colores, vais a hacer maravillas con ellas.
Gracias por contarlo todo con tanto detalle, felicidades.
Os quiero. Un beso a los dos y seguid viviendolo todo.